Una experiencia marcada por la gratitud y el aprendizaje vivió Agustín Ortiz, estudiante de la sede Viña del Mar de la Escuela Moderna de Música y Danza, al ser el encargado de abrir el concierto de la reconocida agrupación española Mocedades, el pasado 20 de mayo en el studio 13.

La oportunidad surgió de manera inesperada durante una jornada de ensayos en la institución. “Estábamos ensayando en la multisala de la sede y el director Álvaro me preguntó si podía ir a abrir el show de Mocedades. Acepté inmediatamente y así se gestionó mi participación”, recuerda el estudiante.

Consciente de la relevancia de la ocasión, Agustín preparó un repertorio especialmente pensado para conectar con la audiencia. “El objetivo siempre de abrir un show es que el público pueda entrar en sintonía con la banda principal, por lo que elegí canciones que fueran adecuadas para ese tipo de público”, explica.

Más allá de la presentación, la experiencia dejó importantes enseñanzas tanto en lo artístico como en lo personal. Entre ellas, destaca la importancia de estar siempre preparado para enfrentar cualquier desafío. “Uno de los principales aprendizajes fue estar siempre listo, atento ante cualquier imprevisto y tomar todas las precauciones posibles”, señala.

El estudiante también reconoce el aporte que ha tenido su formación en la Escuela Moderna para enfrentar escenarios profesionales. Según comenta, la versatilidad adquirida durante la carrera fue clave para asumir este reto.

“Me sirvió mucho contar con un repertorio amplio y saber elegir las canciones según el público objetivo. La Escuela nos prepara para adaptarnos a distintos contextos y públicos, lo que resulta fundamental en experiencias como esta”, afirma.

Compartir escenario con artistas de trayectoria internacional significó un importante hito en su desarrollo profesional. “Fue una experiencia maravillosa y estoy muy agradecido por la confianza depositada en mi trabajo. Esto enriquece mucho mi carrera y me deja grandes aprendizajes”, comenta.

Al reflexionar sobre las influencias que han marcado su camino musical, Agustín destaca el rol de los docentes de la institución. “Las herramientas que nos entregan nos ayudan a convertirnos en músicos integrales y versátiles, capaces de adaptarnos a diferentes situaciones profesionales”, señala.

Actualmente, el estudiante se encuentra enfocado en uno de los desafíos más importantes de su formación: su concierto de título. “Estoy en quinto año y es un proceso que requiere mucho trabajo porque debemos poner en práctica todo lo aprendido durante la carrera. Es el gran desafío que se viene para mí”, explica.

Al momento de resumir lo vivido aquella noche, Agustín no duda en elegir una sola palabra: “Gratitud”. Un sentimiento que refleja tanto el valor de la oportunidad como el compromiso de seguir creciendo a través de cada nueva experiencia artística.