Gabriel Donoso, estudiante de tercer año de Interpretación Musical Superior de la Escuela Moderna, obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Jóvenes Flautistas realizado en el marco de XLI Festival Internacional de Flautistas de Lima. 

El encuentro reunió a destacados intérpretes, docentes y estudiantes provenientes de diversos países, quienes participaron en conciertos, clases magistrales y competencias orientadas a promover el desarrollo artístico de las nuevas generaciones de flautistas.

Para Gabriel, el reconocimiento fue una sorpresa. “El segundo lugar para mí fue algo que en realidad no me esperaba, lloré cuando lo gané porque yo no iba con muchas expectativas de lo que era el concurso, sino que, aparte del concurso internacional, era un encuentro internacional de flautistas y yo iba con la mentalidad de conocer gente, aprender mucho de los maestros que participaron tanto como jurado como haciendo clases magistrales, etc. Entonces fue una gran emoción y también el darme cuenta de los frutos que ha tenido tanto tiempo de trabajo y me ha ayudado un poco a eso. Yo en general siempre he sido una persona como muy recatada de no mostrar mucho sus cosas porque siempre me ha dado harta vergüenza, pero el haber conseguido lo que conseguí en la competencia, sí me hizo que, bueno, me hiciera clic algo que me han dicho muchas personas, incluyendo los maestros de allá, que es que debo confiar más en mí y en lo que ya sé hacer. Entonces, eso ha sido una experiencia maravillosa y también fue como una especie de catarsis de empezar a creerme más el cuento.” Señaló.

Un desafío dentro y fuera del escenario

La participación en Lima representó una serie de desafíos para el joven músico. Además de ser su primera competencia de flauta, también fue su primer viaje solo a un encuentro internacional.

“Lo más difícil fue controlar los nervios. La música tiene mucho de mental y muchas veces los nervios pueden jugar en contra de todo lo que uno ha preparado. Fueron muchas experiencias nuevas al mismo tiempo, así que tuve que aprender a confiar en mi trabajo”, comenta.

La preparación para el concurso se extendió durante aproximadamente tres meses. Gabriel dedicó largas jornadas de estudio a la obra obligatoria del certamen, Colibrí, del compositor contemporáneo Eugene Magalif, trabajando tanto los aspectos técnicos como interpretativos junto a su profesor Hernán Jara.

“Intenté entender la estética del compositor escuchando otras de sus obras y desarrollando imágenes e ideas para la interpretación. No se trata solo de tocar las notas, sino de comprender lo que la música quiere transmitir”, explica.

Aprendizaje musical y humano

Uno de los aspectos más valiosos de la experiencia fue el intercambio cultural con músicos provenientes de distintos países.

“Compartir con estudiantes y maestros de lugares como Perú, Brasil, Argentina, Colombia y Estados Unidos fue increíble. Aprendí sobre distintas formas de entender la música, pero también sobre sus culturas, costumbres y formas de ver la vida. Eso también aporta mucho al crecimiento de un músico”, afirma.

Las amistades que surgieron durante el festival son, para él, uno de los recuerdos más significativos del viaje. “Me voy con el corazón muy lleno por haber conocido personas maravillosas y espero reencontrarme con ellas en algún lugar del mundo en el futuro”.

El apoyo de la Escuela Moderna

Gabriel destaca el papel fundamental que han tenido sus profesores en su formación artística y personal dentro de la Escuela Moderna.

“La escuela me ha entregado grandes maestros. He aprendido muchísimo de ellos, no solo contenidos musicales, sino también formas de pensar, de entender las cosas y de crecer como persona. Siento que eso influye directamente en lo que uno puede entregar musicalmente”, comenta.

Según el estudiante, la formación recibida le ha permitido desarrollar una visión más amplia de la música y comprender que la interpretación también se nutre del conocimiento, la cultura y la experiencia humana.

Mirando hacia nuevos escenarios

Tras este importante logro, Gabriel ya proyecta sus próximos desafíos. Entre ellos, participar en un nuevo concurso internacional que se realizará en Mendoza durante los próximos meses.

“Quiero seguir mostrándome, seguir aprendiendo y aprovechar todas las oportunidades de clases magistrales, encuentros y concursos que aparezcan. Mi objetivo es continuar creciendo como músico y, en el futuro, poder seguir perfeccionándome en el extranjero”, señala.

Al finalizar la conversación, resume el principal aprendizaje que le dejó esta experiencia: “Creer en uno mismo. No se trata de sentirse superior a los demás, sino de confiar en el trabajo que uno ha realizado. Muchas veces somos nosotros mismos quienes nos ponemos límites, y esta experiencia me enseñó que las cosas sí son posibles”.