El compositor chileno Cristian Alejandro Vásquez Muñoz, egresado de la carrera de Composición y Arreglos Musicales de la Escuela Moderna es el responsable de la música del videojuego Bubblegum Galaxy, actualmente disponible en plataformas como Nintendo, PlayStation, Xbox y Steam.
En esta entrevista, el compositor aborda su proceso creativo, su paso por la Escuela Moderna y los desafíos de crear música para una experiencia interactiva.
Formación, influencias y desarrollo musical
¿Qué herramientas o aprendizajes de tu formación consideras clave en tu desarrollo actual?
Una de las cosas que me ayudó mucho fue asesorarme de gente con más experiencia, como algunos amigos que conocí en grupos donde toqué, y profesores como Francisco Valenzuela, Guillermo Rifo, Toly Ramírez, Rodrigo Cepeda. Antes de estudiar Composición formalmente ya era autodidacta y partí desde temprana edad en la música tocando folklore en grupos como Bafochi y Dacafochi, esto igual fue muy importante porque aprendí hartos instrumentos y exploré muchas sonoridades. Mi principal instrumento fue la guitarra y el Saxo, luego me regalaron un piano y algo pude aprender. También fue esencial aprender programas de producción musical como Ableton Live y FL Studio desde los 13–14 años, donde empecé creando música electrónica. A eso se suman experiencia tocando en vivo, algunas experiencias haciendo música para algunos comerciales en TV, trabajos con artistas emergentes, y otro tipo de proyectos audiovisuales que me ayudaron a entender otros contextos y estilos. así que aprender instrumentos, aprender de hartos géneros distintos, sobre todo aprender DAWs y asesorarme de gente con más experiencia sobre todo en la Emoderna me ayudo en mi desarrollo actual.
Mencionas a docentes como Guillermo Rifo o Francisco Valenzuela, ¿qué impacto tuvieron en tu forma de componer?
Guillermo Rifo influyó mucho en mi desarrollo rítmico, especialmente a través del uso de compases irregulares, herramientas que sigo utilizando hasta hoy en distintos proyectos para generar dinamismo e identidad, por sobre todo potencia que siento que los compases irregulares pueden entregar, también mencionar a Toly Ramírez, muy importante en mi forma de componer, con el aprendí armonía popular. Además, su nivel y claridad para abordar la música fueron una referencia importante, sobre todo en la forma de pensar y organizar ideas desde el papel, sin depender del instrumento.
Por otro lado, Francisco Valenzuela fue probablemente uno de los docentes más influyentes en mi desarrollo general como compositor. Me transmitió una mirada compositiva centrada en el impacto emocional y la claridad melódica, priorizando la efectividad musical por sobre la complejidad técnica. Esto influyó directamente en mi forma de componer, llevándome a buscar ideas más directas, melodías memorables y decisiones que funcionen en la escucha real, más allá de lo puramente teórico.
El salto a la industria: Bubblegum Galaxy
¿Cómo llegaste a participar en Bubblegum Galaxy?
Llegué al proyecto a través de una amiga que es Ilustradora, Diseñadora y Game Developer que es @neo_sukinapan con quien trabajé durante la pandemia haciendo música para sus publicaciones de Instagram. Partí creando desde música 8-bit hasta lo-fi, y a partir de esos trabajos se dio la oportunidad de participar en el desarrollo del juego. Finalmente, terminé siendo el compositor principal y asumiendo también parte de la dirección musical del proyecto.
¿Cómo fue el proceso de crear una banda sonora completa para un videojuego?
Fue un proceso bastante integral porque no solo trataba solo de componer piezas individuales sino de construir una identidad sonora que tenga coherencia para el juego, Mi propuesta fue una sonoridad espacial colorida, dinámica y con bastante variedad estilística, alineada con la estética visual “cute” del juego. Trabajé con distintos géneros como bossa nova, Drum & Bass y dance, buscando generar diversidad sin perder coherencia. también incorporé elementos más propios, como el uso de mi voz procesada para crear presets que luego pasaban a formar parte de las melodías, lo que ayudó a darle un carácter más distintivo a la banda sonora y distintos tintes de cada género musical.
¿Qué desafíos técnicos o creativos enfrentaste en este proyecto?
Uno de los principales desafíos fue desarrollar una identidad sonora que realmente le diera una actitud al juego. Por ejemplo, crear presets a partir de mi voz y lograr que sonaran con una estética divertida y coherente con el universo del juego. También fue complejo mantener esa identidad clara pese a la variedad de estilos presentes en el soundtrack, asegurando que todo siguiera sintiéndose parte del mismo universo sonoro. Además, tuve que encontrar un equilibrio entre lo lúdico y lo funcional, ya que la música debía acompañar la experiencia del jugador sin sobrecargarla, considerando que el juego es de construcción. A eso se sumaba la necesidad de incorporar elementos más relajantes y espaciales, logrando una sonoridad que fuera a la vez “espacial”, pero también divertida, tierna y funcional dentro del juego.
¿Qué buscabas transmitir con la música del juego?
La verdad lo primero que me importaba es que tuviese una vibra espacial, y transmitir sensación de cercanía, ternura y una experiencia divertida al escuchar, alineada con la estética visual del juego. Hay temas muy alegres y lúdicos, otros con una vibra más caricaturesca, pero siempre con una intención clara de que sean recordables y con identidad. También hay canciones con un carácter más contemplativo, incluso emocionante/conmovedor, que aportan contraste dentro de la experiencia. La idea era que la música acompañara bien al jugador y aportara personalidad y actitud al mundo del juego.
Componer para videojuegos
¿En qué se diferencia componer para videojuegos versus otros formatos musicales?
La principal diferencia es que en videojuegos la música cumple un rol más funcional dentro de una experiencia interactiva. Debe acompañar lo que está ocurriendo y aportar atmósfera y “vibra” a la experiencia. Esto implica trabajar con mayor claridad, pensar en la repetición, en la adaptabilidad y en cómo la música convive con otros elementos, En mi caso desde el inicio pensé que la música debía ser colorida y “cute”, porque eso era clave para que funcionara dentro del juego, sin perder lo relajante ni lo espacial, ya que es un juego de construcción. Y aunque muchas veces se percibe como algo secundario, la música termina definiendo bastante la sensación del juego, le da carácter y hace que la experiencia sea potenciada y más agradable.
El juego está disponible en plataformas como Nintendo, PlayStation, Xbox y Steam. ¿Qué significa para ti este alcance internacional?
La verdad es que es muy significativo porque desde niño me han gustado mucho los videojuegos. Empecé jugando en PlayStation 1, con Megaman X6 que es mi juego favorito y la música siempre me llamo mucho la atención. Desde ese momento soñé con crear música para un videojuego y ver mi nombre ahí. pasaron muchos años, pero se cumplió. Además, la posibilidad de que mi música llegue a audiencias muy diversas en el mundo es muy motivadora para seguir desarrollándome en la música.
Vínculo con la Escuela Moderna y proyección
¿De qué manera sientes que la Escuela Moderna influyó en tu camino profesional?
Fue muy importante, no solo por lo técnico, sino también porque me permitió mejorar mi sonido a nivel de producción musical. Además desarrollé un criterio para entender la música más allá de lo académico, más enfocado en la escucha real. En lo técnico mejoré muchísimo el oído, aprendí muchos géneros, mucha teoría musical y cosas sobre el sonido, Aprendí de distintos profesores que son realmente buenos, todos muy sólidos en lo que hacen, y eso me permitió ampliar mucho mi visión. También fue un espacio donde pude explorar, equivocarme, recibir muy buenos feedbacks de gente profesional, y construir una mirada más completa de lo que significa trabajar en música a nivel profesional.
¿Qué le dirías a los actuales estudiantes que quieren dedicarse a la composición?
Les diría que lo hagan sin miedo, que experimenten harto, que prueben distintos sonidos, distintos presets, VSTS, géneros y formas de componer, porque eso ayuda mucho a ampliar el lenguaje musical y a encontrar una identidad propia que quizá puede ser difícil encontrarla tan rápido, también es importante que le pongan actitud a su música, que le integren mucho carácter y que no pase desapercibida. Dependiendo de lo que se quiera lograr, esa actitud puede ser distinta, pero siempre es clave que haya una dirección clara detrás, con una intención totalmente certera a impactar dentro de lo que más se pueda. Y que tengan constancia ya que hay cosas que con el tiempo se van mejorando, así que lo importante es seguir avanzando, aprendiendo y buscando siempre hacer mejor música con nuevas herramientas, y buscar cualquier herramienta o complemento para que su música sea potenciada.


