Benjamín Candia, músico y estudiante de Composición de la Escuela Moderna repasa su presentación en el Parque Bicentenario de Concepción, marcada por la conexión con el público, el trabajo en equipo y una experiencia que define como clave en su desarrollo artístico.
Ahora que ya pasó el REC, ¿cómo viviste tu presentación en el escenario? ¿Hubo algún momento que te haya marcado especialmente?
Fue una experiencia emocionante de principio a fin. Desde el momento de subirme al escenario, con toda la concentración puesta en hacer bien las cosas, hasta cuando ya todo estaba fluyendo y lo estábamos disfrutando. Si tuviera que destacar un momento, diría que fue durante “Líneas”, que es uno de los temas más conocidos: en el segundo coro me quedé en silencio y el público lo cantó completo. Eso fue muy bonito. Pero más allá de eso, lo que realmente me marcó fue estar ahí, tocando nuestra música y hacerlo bien.
¿Con qué sensaciones te bajaste del escenario?
Después del show sentí una mezcla de emociones. Me dio algo de ansiedad, un poco de temor, estaba nervioso, pero creo que fue por toda la carga emocional acumulada. Curiosamente, antes de tocar no estaba tan nervioso, pero todo eso apareció después. De todas formas, estaba muy contento.
Después de esta experiencia, ¿cómo dialoga lo que aprendes en la Escuela Moderna con lo que viviste en el escenario del REC?
Siento que se relaciona mucho con el trabajo instrumental y la búsqueda de un sonido sólido. En la escuela uno aprende a pulir la ejecución, a trabajar la base de la banda con precisión y después construir sobre eso de manera más limpia. Lograr que los arreglos suenen como tienen que sonar es algo que se entrena ahí, escuchando y compartiendo con otros músicos que están en ese mismo proceso de perfeccionamiento.
¿Hubo herramientas concretas que sentiste clave en este show?
Más que algo técnico, creo que la herramienta clave fue la mentalidad. Trabajar la cabeza. Yo sabía que la banda estaba sonando bien porque ya habíamos tocado antes, pero también sabía que los nervios podían aparecer. Entonces traté de mantenerme más frío para sostener la estabilidad del grupo. En los últimos ensayos fue más importante conversar que tocar: entender que estábamos preparando un show de 40 minutos durante más de un mes. Había que confiar, mantenerse tranquilos y hacer bien el trabajo.
¿Qué viene ahora para Benjamín Candia?
Me gustaría seguir grabando música, hacer un nuevo disco y continuar desarrollando el proyecto. También quiero tocar más, especialmente en Santiago, y mover el disco que salió hace poco. Para eso necesito organizarme bien, tanto en lo creativo como en lo económico, pero es algo que definitivamente quiero hacer.
Si tuvieras que resumir tu paso por el REC en una palabra o concepto, ¿cuál sería?
Más que una palabra, diría que fue clave el compañerismo. Sentí mucho apoyo del equipo técnico y de las personas que estaban conmigo, gente cercana, que quiero. Eso me ayudó a mantenerme tranquilo y enfocado. También hubo una sensación de profesionalismo, de demostrar que estaba preparado para estar ahí, y eso fue muy importante para mí.


