Los estudiantes de cuarto año de la carrera Intérprete en Danza mención Enseñanza del Instituto Profesional Escuela Moderna de Música y Danza están desarrollando el taller gratuito “Movimiento Vivo”, una instancia abierta a personas externas interesadas en iniciarse en la danza desde un enfoque accesible, consciente y cercano al movimiento.

Esta actividad se enmarca el compromiso institucional con la vinculación con el medio, que busca fortalecer la relación con su entorno, promoviendo que los futuros artistas desarrollen responsabilidad social, se conviertan en un aporte para la comunidad y vivan experiencias reales que los conecten con distintos públicos.

El espacio busca acercar la danza a quienes no tienen conocimientos previos, entregando herramientas básicas desde la exploración y la conexión personal. Según explica la estudiante Camila Ampuero, el taller consiste en “entregar herramientas a personas que no tienen noción de la danza, contarles un poco cómo ha sido nuestra experiencia en la formación y compartir elementos que pueden aplicar incluso en la vida cotidiana. Trabajamos principalmente danza moderna y contemporánea, parte de lo que hemos estudiado durante la carrera.”

Una iniciación desde las sensaciones y lo cotidiano

La enseñanza del movimiento en etapas iniciales se aborda desde la simpleza y las experiencias corporales primarias. “Cuando se empieza a formar a una persona que no tiene mucha noción, se trabaja más desde las sensaciones. Lo que para nosotros son herramientas técnicas, lo asociamos a cosas cotidianas: gatear, desplazarse por el suelo, saltar… movimientos que vienen de la niñez y que vamos recuperando de a poco, para luego introducir más tecnicismo”, señala Ampuero.

Un espacio que también transforma a los futuros docentes

El taller no solo aporta a los participantes externos, sino también al desarrollo identitario de los estudiantes que están en proceso de convertirse en docentes de danza.

Para Martina Méndez, esta experiencia ha significado reencontrarse con el origen de su vocación: “Nos ha ayudado a volver al principio del porqué empezamos a bailar. Estas personas vienen porque realmente quieren, lo disfrutan y se ven felices. Eso también me ayuda a mí en la interpretación, a buscarme más.”

Josefina Cancino destaca que el espacio ha permitido que emerjan las visiones propias de cada integrante del curso: “Pasamos cinco años juntos, unificados en el mismo proceso, pero cada uno resuena distinto. Al dar clases, aparece esa individualidad: las herramientas que más sentido nos hicieron durante la formación y cuál es nuestra misión al entregar movilidad a otros cuerpos.”

En esa misma línea, Ampuero agrega que el taller ha sido un retorno a la esencia personal de cada estudiante: “La escuela nos forma en conjunto y nuestras danzas se vuelven un poco similares, pero al momento de enseñar aparece lo que nos identifica. Cada clase ha sido distinta y muy propia, es bonito recordar desde dónde iniciamos.”

Conectar con el cuerpo sin exigencias estéticas

Uno de los objetivos principales es que las y los participantes descubran el movimiento como un espacio de libertad. “Espero que se lleven la noción de que mover el cuerpo es fascinante y que no tiene por qué estar atrapado en una estética o edad específica. Mucha gente cree que bailar es un sueño frustrado, y no debería ser así. Lo importante es que conecten con sus cuerpos, que vean todo lo que son capaces de hacer y que lo disfruten”, enfatiza Cancino.

Una experiencia transformadora para quienes asisten

Entre quienes participan del taller está Florencia Alarcón, asistente recurrente, quien destaca el impacto emocional del espacio: “El taller me ha parecido muy terapéutico y sanador. Me ha ayudado a expresar mis emociones a través del movimiento. Fue como encontrarme y descubrir cómo puedo satisfacer mi alma.”

Agradecemos a cada estudiante que hizo posible este taller y su impacto en la comunidad:

Paula Núñez, Martina Méndez, Camila Ampuero, Nicolás Cáceres,
Esperanza Ramos, Alyeris Rodríguez, Carla Quezada,
Jessica Ponce, Catalina Rojas y Josefina Cancino.