Luis se tituló en violín y fue el director en la Práctica Orquestal durante los años que estudio en la Escuela Moderna, bajo la tutela del profesor Alberto Dourthé Castrillón.

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Con 25 años, Luis Hernán ha sido ampliamente felicitado y destacado a nivel nacional como una joven promesa en la dirección de orquesta. Luis es oriundo de San Vicente de Tagua Tagua y hoy está estudiando el último año de un máster en dirección orquestal en la Universidad de las Artes de Zúrich, Suiza.

El pasado 09 de junio se publicó el nombre de Luis como uno de los seis finalistas del Concurso Internacional de Dirección de Rotterdam (Holanda), cuya final está programada para mayo y junio del 2022.  Anteriormente, el pasado 25 de mayo, el exalumno de la Escuela también se convirtió en uno de los tres finalistas de uno certámenes más prestigiosos del mundo: el Herbert von Karajan Young Conductors Award, y dirigirá a la Camerata Salzburg en el legendario Festival de Salzburgo, el próximo 8 de agosto.

¿Cómo te tomas esta doble nominación?

Con calma. No soy una persona muy explosiva en cuanto a lo que es reacciones de felicidad o cosas así, pero obviamente me pone muy contento, me da mucha alegría, pero me lo tomo con calma, porque los concursos son raros… Los concursos en música sobre todo son raros, y los concursos de dirección son aún más raros…

A veces la experiencia no es tan buena, porque es muy difícil juzgar algo tan personal como la dirección. Es difícil juzgar los gustos… Muchas veces no tiene que ver con quién es mejor, de hecho yo creo que no tiene nada que ver con quién es mejor director, es simplemente lo que haces en ese momento le agrada al jurado y a la orquesta… y obviamente me pone muy contento que haya resultado en estos dos concursos, quizás los más importante que hay…

Explícame un poco para entender la mecánica de estos concursos…

Para los concursos hay que postular. Normalmente es una postulación online donde uno manda un video de 15 a 20 minutos, extractos de algún concierto o ensayo donde uno dirija, y de ahí, dependiendo del concurso, se invita a la gente a hacer audición en presencial.

El director chileno es uno de los dos latinoamericanos de los 24 candidatos que participaron en estas rondas de selección del concurso, y tuvo la oportunidad de trabajar con la Sinfonía Rotterdam en un concierto que se transmitió en live streaming el 1 de junio y que puede verse aquí.

¿Cómo llevas este peso de ser Latinoamericano en este concurso tan grande y popular en Europa?

No sé si el hecho de ser latino, o el hecho de ser asiático, o el hecho de ser alemán o finlandés, sea algo especialmente distintivo. Yo creo que la música, una de las maravillas que tiene es que nos quita toda esa carga… y en un mundo ideal, obviamente.

Por el lado que sí me siento muy orgulloso, es por el sencillo hecho de que estamos bastante lejos de lo que es la cuna de la música clásica, o de la música de tradición escrita. Geográficamente también, y también en cuanto a apreciación de ese tipo de música y viniendo de tal lejos obviamente, se siente muy bien estar presente con grandes orquestas, con orquesta que tienen tradición en música. Por ese lado me da mucho gusto, me lo tomo muy bien, es muy bonito la verdad…

¿Tienes alguna influencia en el territorio latinoamericano que te ha ayudado y servido como inspiración?

Siempre he estado muy agradecido de Helmuth Reichel, que fue una de las primeras personas que me dio un poco el valor que decir: ok, quizás es el momento de probar, quizás es momento de hacer la audición. Fue la primera persona en decirme que tenía en nivel para estudiar en Alemania, Suiza… Eso fue un gran apoyo.

Por otro lado también, Alberto Durthé, que fue mi profesor de violín en la Escuela, y yo creo que fue desde el primer momento que le dije que quería estudiar dirección, me apoyó 100%. Yo aprendí mucho de él. Un tipo con una tremenda experiencia, que fue muy generoso conmigo y que hasta el día de hoy somos muy buenos amigos, siempre fue muy atento conmigo, siempre me ayudó de todas las formas que pudo.

¿Cómo influyó la Escuela Moderna en tu formación y estas etapas en que estás hoy?

Yo creo que lo más importante para mí, es que Alberto tenía una visión bastante particular de lo que es la modalidad de enseñar a tocar violín. Y siento que quizás él también tenía ciertas libertados para, a través de la Escuela, implementar una forma de enseñanza que en ese momento me ayudó mucho. Alberto fue mi principal guía en esos años en la moderna. Estuve 4 años con él.

Por otro lado, Jorge Pérez fue mi profesor y que también me enseñó muchísimo y me dejó conocimientos que hasta el día de hoy me sirven mucho. Fue un agrado llegar acá y confirmar que fue de mucha ayuda.

¿Qué artistas hoy por hoy admiras? ¿En quién te inspiras?

Yo admiro mucho a Simon Rattle que era director titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín, ahora es director titular de la Orquesta Sinfónica de Londres. Me gusta mucho su visión de la música. Tiene los pies muy bien puestos en la tierra. Me gusta cómo ve la música como manera de conexión con la gente. Me gusta mucho la apreciación que tiene por la música. Da lo mismo la época, tiene el mismo nivel de aprecio por la música clásica, romántica, post romántica, latinoamericana, contemporánea… todo. Eso me parece algo destacable.

Y a Juan Pablo Izquierdo, que es la mayor inspiración que he tenido de cerca. Debe ser uno de los más grandes músicos chilenos de la historia y es una persona que me ayudó mucho y que aprendí mucho de él, de verlo dirigir… Aprendí mucho de él viéndolo dirigir, tocando con él en la orquesta, porque él genera, o al menos generaba en mí, una inspiración muy grande hacia la música.

¿Cuál es tu meta más ambiciosa?

Me gustaría tener la oportunidad de trabajar con orquesta de alto nivel en distintas partes del mundo.

Cada orquesta tiene algo muy distinto que ofrecer respecto a su visión, su cultura, respecto a la ciudad, respecto al momento de la historia que estamos viviendo, y me gustaría aprender de eso, y tener la oportunidad de colaborar con orquestas así, extraer esas diferencias musicales de cada una y nutrirme de eso.

¿Qué le dirías a esos jóvenes chilenos que aún ven lejana la posibilidad de una carrera musical u orquestal en nuestro país?

Yo creo que en Chile hay muchos prejuicios aún. Si bien aún se ha mejorado mucho en los últimos años tengo la impresión de que el arte se aprecia un poco más que hace 10 o 15 años atrás.

Obviamente el difícil, pero hay que intentarlo, hay que tener la valentía y el apoyo suficiente también. Hay que pedir consejos, hay que buscar gente que los pueda guiar – que es lo que yo hice- buscar gente que esté dispuesta a ayudar, y quizás no se tenga suerte en algún momento, pero también en algún momento se encontrará a alguien que esté dispuesto a ayudar. Hay que intentarlo.

Es un camino difícil. Hay que aprender a sobrevivir la frustración, a sobrevivir esos malos momentos, pero siempre vale la pena intentar. Y aquí es donde siempre me acuerdo de mi mamá cuando era niño me decía: es mejor a que no lo intentes. Es mejor intentarlo y darse cuenta que no resultó, pero tienes la tranquilidad de que uno intentó darlo todo por ese sueño que uno quiere lograr…